Los diez capítulos y el atajo que ahorra dos partidas enteras
Terminar en modo Locura desbloquea de golpe los trofeos de todas las dificultades inferiores. Los diez trofeos de historia y los dos de dificultad, con la diferencia entre normal moderno y clásico.
Y cuenta para Descenso a la oscuridad, Menuda nochecita, La dura realidad, ¿Bajas?, Regreso heroico, Yo también lo recuerdo, El legado de Umbrella, La misión final, Esperanza y réquiem, Agente en ciernes, Agente promesa, obligatorio para el platino.
El atajo: una partida en lugar de tres
Los dos trofeos de dificultad dicen «o superior», y eso cambia toda la planificación del platino:
«Agente en ciernes» — 86,90 %. Completa la historia en fácil o superior.
«Agente promesa» — 80,37 %. Completa la historia en normal (moderno) o superior.
Se acumulan hacia abajo. Si terminas en una dificultad alta, saltan también los trofeos de las inferiores. Y aquí está el atajo que ahorra una partida entera: terminar en modo Locura desbloquea de golpe los trofeos de todas las dificultades inferiores.
Si vas al platino, no hagas una vuelta por cada nivel. Es el error más caro que se puede cometer en este juego.
Y una diferencia que conviene conocer antes de elegir, porque no es cosmética: en normal moderno guardas cuando quieras en las máquinas de escribir; en clásico necesitas cintas de tinta, que son limitadas. No es la misma partida con más daño: es un sistema de guardado distinto.
Un apunte sobre el resto del platino: la cuenta de «Profesional con experiencia» —300 enemigos— es acumulada entre partidas, igual que los 200 000 créditos de «No doy crédito». Como el platino pide varias vueltas, esos contadores salen solos por el camino aunque no los persigas.
Terminar en modo Locura desbloquea los trofeos de todas las dificultades inferiores de golpe. Hacer una partida por nivel es la forma más cara de sacar este platino.
Los diez capítulos: una curva casi plana
Los diez trofeos de historia salen solos al avanzar, y su curva es de las más planas que hemos medido en todo el site:
| Trofeo | Lo tiene | |---|---| | Déjà vu | 100 % | | Descenso a la oscuridad | 92,31 % | | Menuda nochecita | 90,72 % | | La dura realidad | 90,28 % | | ¿Bajas? | 88,48 % | | Regreso heroico | 88,32 % | | Yo también lo recuerdo | 87,79 % | | El legado de Umbrella | 87,70 % | | La misión final | 87,45 % | | Esperanza y réquiem | 86,60 % |
De la primera a la última hay trece puntos. Compáralo con Kingdom Come: Deliverance II, donde del prólogo al final se pierden cincuenta y siete, o con Dying Light: The Beast, donde se pierden cincuenta.
Eso dice dos cosas útiles. La primera: Resident Evil Requiem es un juego que la gente termina. El 86,60 % de quienes lo empiezan ven el final, que es de los porcentajes de finalización más altos del catálogo.
La segunda, y más práctica: el filtro de este platino no está en la campaña. Está después. Los trofeos de historia van todos por encima del 86 %, mientras que los coleccionables caen al 45 % y el modo Locura queda muy por debajo.
El único descenso apreciable está entre «Déjà vu» y «Descenso a la oscuridad»: casi ocho puntos que se pierden en el primer tramo, que es el habitual abandono de quien prueba el juego y lo deja. A partir de ahí, cada capítulo pierde menos de dos puntos respecto al anterior.
Los trofeos afectados
Cada uno enlaza a su apartado dentro de la guía completa de trofeos de Resident Evil Requiem.